La Luna que nos habita

La luna; esa Luminosa en el cielo; nos habla de claves e historias internas, que de vez en cuándo, nos detenemos a escuchar.

Lánzate y despliega tus alas

De gran importancia, como el Sol, la fuerza que se confiere a la Luna, es también en muchas ocasiones la fuerza de las ilusiones. Llamar a la Luna por su nombre; es también mencionarle por su poder, tanto en el movimiento de la psicología colectiva como en el flujo de las mareas.

Grandes influencias surgen al dejarse llevar por el este hermoso cuerpo celeste de la Ilusión (social) o el astro de la disolución de la fantasía. Ambas características con un aspecto tanto romántico como filosófico.

El abordaje hoy; es sobre la Luna que nos habita.

Reconocer para sanar con “la Luna”, es una parte de una deuda simbólica y karmica de los colectivos era tras era; desde la caídas de grandes civilizaciones Lunares hasta el día de hoy. Esta “Barca de millones de años” es en cierta manera la herida latente de la gran pérdida en la humanidad; el magnetismo, y la ruptura con la Gran Madre.

Esta Viajera celeste; nos ensalza o merma, pero en tiempos de conexión; es de gran alianza para la Vida misma. Establecer una relación sana con la Luna, es también establecer una relación sana con la Madre, la madre que somos y la madre que tuvimos.

Es donde actúa lo mencionado; ¿que luna nos habitará? es de importancia la conexión consciente con Ella; en el merecer, recibir, y acariciar, mareas profundas para unos, y lloviznas superfluas para otros…

Luna de fuego

La Luna de Fuego

Internamente hay una necesidad de ser reconocido, cómo alguien de valía especial. Dinamiza la calma, pero sin embargo en ciertas ocasiones también la dramatiza. La luna de fuego es salvaje en naturaleza, seas hombre o mujer; conlleva una gran vitalidad, entusiasmo y decisiones apasionadas (y apasionantes) sin embargo; el fuego ante el agua, también puede resultar en explosiva mezcla y arrasar, consigo mismo o quienes le rodean. Es avasallante.

Luna de Tierra

La Luna de Tierra

Con gran paciencia y capacidad de nutrir, es una amalgama de complementariedad y armonía; donde se puede conectar con los ciclos que sostienen la materia; y en pasos más profundos, lo que sostiene el propósito del Uno en el Todo. Provoca sin embargo una gran mesura, otorgando la tendencia a la prudencia. En muchas ocasiones internamente late la necesidad de afirmación y seguridad. Posee gran sensualidad, y un sentido de practicidad y realidad ineludibles. Sin embargo; pese a sus grandes virtudes, tiene una gran resistencia a los cambios.

Luna de Aire

Abstracta, mental, en movimiento etéreo y extrovertido; cuando hay luna de Aire, se presenta la seguridad y bienestar a través de las interacciones coloquiales, quizás hasta poco profundas. Una Luna picaflor, que va de un lado a otro descubriendo la variedad, saciando la curiosidad, sin embargo con carencia en la fusión emocional hacia quienes le rodean. Regala una gran libertad mental y curiosidad, jovialidad, pero desconecta emocionalmente, lleva a la frivolidad, le cuesta trabajo continúe los proyectos, se convierte divagante.

Luna de Agua

Una luna navegante de las mareas emocionales. Receptiva e introspectiva, observa desde su balsa el eterno reflejo sobre las aguas, a veces turbias, a veces calmas. Este reino acuático está lleno de instintos, en esta área salvaje de los instintos, la seguridad surge de las fusiones emocionales con los demás, en constante cercanía. Una luna de agua nos vuelve sensibles, imaginativos, oníricos, pero si no se auto gestiona, cae en nebulosas emocionales, dependencia y debilidad de decisión o exceso de manipulación.

¿Qué Luna te habita?

El primer paso es conectar con la luna que nos habita. Al hacerlo podemos establecer el lienzo sobre el que trazaremos el mapa para el navegante de los millones de años, donde se rompió el contacto con nuestro puerto, el enlace de amor hacia la Gran Madre.

Danzar con la Luna es danzar con la Vida, para conectar con la Fuente

Cuando trabajamos con la Luna, las cuestiones prácticas cercanas se van acomodando. Como mencioné antes, la Luna me recuerda la gran ruptura con el merecimiento, el amor nutricio de La Gran Madre y la desconexión al flujo constante y creador; y esto, si me pongo filosófica, atribuyo a la instauración del “Pecado” como institución de control social.

Al tomar Cristal Sagrado para la sanación de madre Tierra (antes madres Cristal), reconocí ese proceso; para sanar memorias en el colectivo como arquetipos sociales; hay una gran Obra de re conexión a los procesos de transmutación interna. Que bien; suceden en el cuerpo femenino cada 28 días; en los ciclos hormonales, que bien podríamos ir revisando poco a poco todo lo que también en biodecodificación conlleva.

De la misma manera que se presentaban en CS , el esquema presentaba 13 Lunas; una clave eterna de sostén y navegación. Aún; la clave principal consiste en el trabajo consciente de 13 lunas, durante claro, Lunas.

Como todo flujo trino en movimiento, estas espirales continúan en movimiento y sin duda seguirán ajustándose hasta conformarse lo que en profecía se ha llamado: A las 13 Lunas para el Despertar.

Este sendero es un proceso, de transformación a través del autoconocimiento. Es mi deseo que DiosA nos bendiga en la búsqueda de lograr la Gran Obra.

“Otórgame la sabiduría, lo demás vendrá por añadidura” Salomón

¡Hagamos Magia! ¿Que Luna te habita?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s