El Cacao vínculo sagrado al Mindfulness

Vamos a conocer el cacao, un corazón de las regiones tropicales y sub tropicales, un alimento tanto sagrado, como consciente. Una bebida que despierta en nosotros, el potencial de la mente presente, una mente natural, que nuestros antepasados sabían utilizar para el desarrollo de su conciencia.

Su semilla, con cualidades de vida. Roja, recordándonos la esencia de la vida, influye en la circulación, tomándonos de la mano para restaurar nuestros linajes ancestrales y también nuestros árboles genealógicos, nuestras conexiones con los antepasados en nuestra familia. De sabor Amargo, tonificando el corazón, ayudándonos a diluir sus corazas, para encontrar la templanza en nuestras historias. La fortaleza el intercambio vivo de lo que es y somos en esencia Sagrada. Una conciencia natural, una mente pura, que vive dentro de nosotros y con la cual conectamos por medio de ésta sagrada medicina: Theobroma Cacao, el alimento de los dioses.

Ritualísticamente aprendemos de muchas vías como preparar la semilla. Como de voz en voz, en conexión con la intuición conectamos para prepararla. Los mejores granos de Cacao, se preparan durante la luz de la Luna Llena, por cuatro noches, trabajar nuestras pasiones potenciándolas y direccionándolas a esta medicina, de manera que mágica y místicamente conectamos haciendo el Amor con la esencia del Cacao, procurando así que el Amor floresca en nuestra medicina.

El cacao fue traído a la tierra por Quetzalcoatl, dándonos ya una pista de la unificación de la dualidad, del método y la sabiduría, el conocimiento y la práctica. Quetzal y Coatl, así mismo este alimento, nos ayuda al equilibrio interior y por lo tanto al equilibrio exterior. Cómo está tu corazón? Y como está tu corazón en el presente?

Si inhalamos sus aceites esenciales, con los ojos cerrados, empezamos la conexión.

man holding a ripe cocoa fruit inhand with beans inside


Inhalando me hago presente en este momento,
exhalando me uno en este momento
Reconociendo mi respiración, respiro y expiro
Reconociendo la expresión de Vida en éste momento, respiro y expiro
Reconociendo entre mis manos, el milagro de tener una taza de cacao… Las manos que lo cultivan, las manos que lo muelen, las manos que lo preparan, las manos que lo han servido, la eucaristía cósmica de vida en un sorbo de cacao, el alimento de los Dioses… me reconozco Dios… digno de esta sagrada Bebida. Con toda historia, despojado del juicio… presente. Despojado del miedo… presente.
En este presente expreso gratitud

Inhalando gratitud sonrío
Exhalando gratitud Sonrío

Durante un proceso con ésta medicina activada, vamos suavizando nuestras capas… nuestro dar y recibir se elevan, nuestro intercambio de vida se intensifica. Desde esta conciencia, en conexión contigo mismo, se disuelve la corrupción, injusticia, temor y miseria. Dentro de éste rito consciente, equilibramos nuestras sociedades, por que activamos en nosotros la verdad única; somos seres sintieres, en búsqueda del bienestar, y como todos los otros seres sintieses deseamos ese bien, unirnos a ese bien, vivirlo y compartirlo con todo nuestros amados, por lo tanto el corazón vuelve a su centro. Y poco a poco conectamos con una inteligencia espiritual y poco a poco colectiva, sensible, donde radica el espíritu, natural, capaz de sanar y sanarnos.

El cacao nos toma de la mano, para aprender: descubrir lo que ya sabes. Nadie puede acompañarnos a este proceso interior. Nos ayuda abrir nuestro cuerpo, mente y corazón para que las enseñanzas que debemos mostrarnos sean nutridas, la conciencia del momento presente nos acompaña; y la curiosidad está bien, pero no nos dirige a ningún lugar. El conocimiento del momento presente, la conciencia del momento presente nos ayuda a crecer.

Un encuentro eucarístico así nos lleva de la mano para detenernos, serenarnos, descansar y curarnos.

Muchas veces la energía de nuestros hábitos nos arrastra sin que podamos hacer nada por evitarlo y no sabemos dónde nos lleva. Siempre estamos corriendo, se ha convertido en una costumbre. Estamos en guerra con nosotros mismos y podemos iniciar fácilmente una guerra contra los demás.  Debemos aprender el arte de detenernos, de impedir que nuestros pensamientos, la energía de nuestros hábitos, nuestra falta de atención y las fuertes emociones nos sigan dominando. ¿Cómo detener el miedo, la desesperación, la ira y el deseo que sentimos?

Recuerda que el juicio y la condena no existen en la conciencia del yo por lo tanto, no hay manera de equivocarte. Cuando tenemos una comunión con nuestra esencia, esta parte de nosotros valida todo lo que hemos sentido, al reconocerlo comenzamos nuestra propia liberación ¿Por qué? cuando nos hacemos reproches, energéticamente la angustia se queda encerrada en nuestro interior. El rechazo y la resistencia actúan como un pegamento, nos vuelve rehenes, adheridos a estas emociones de auto desprecio. Cuando utilizamos la aceptación, finalmente diluimos esas adherencias, el cacao en conciencia plena nos ayuda a sentir esto que no. Que nos muestre como se “siente” la autoaceptación, que nos muestre como se siente el alivio de sentirla en nuestro yo profundo.

Cuando abrimos el corazón, no somos otros que lo esencial. Conectamos con la esencia divina del universo y ésta fluye entre nosotros. Se expande. Palpita. Vibra. Recordamos reírnos a carcajadas. Abrimos nuestro cuerpo para recibir el amor infinito del universo. La ceremonia del cacao me regaló una lluvia de alegría directa al corazón. Me dio la oportunidad de abrazar en la distancia los abrazos que no dí. Me dejó reconocer lo sagrado en mi. El santuario que somos todos en ésta tierra. Un santuario en movimiento con la capacidad de transformar tan solo con la vibración la vida que llevamos. Me hizo pensar que hoy vivimos en un tiempo fuera del tiempo y el espacio; mientras todo el reflejo en las noticias habla de violencia y coraje, yo vivo una realidad diferente. Me hizo pensar que el enojo solo alimenta al enojo. Que no hay posibilidad de mejorar si no sanamos nosotros nuestro propio coraje, la intención de nuestros impulsos, la intensidad de nuestras palabras hacia nosotros, hacia los otros. Sentí mucha compasión por los niños que debieron ser mis padres, mis abuelos, y comprendí que es algunas veces muy difícil dar aquello que no recibiste, y lo que daría alguien desde la intención honesta que nace del amor del padre a sus hijos, lo reconozco con mucho respeto. Tomo mi lugar en la familia, como la pequeña. Y a su vez visualicé que cada uno volvía a su posición, donde nos abrazábamos desde el amor, aún en la distancia. En el universo, hay energías que trascienden el tiempo y el espacio: La gravedad, la Luz, y creo firmemente que el amor. En el infinito universo, no importa si yo esto parada aquí y mis padres en otro plano, o en su casa, con el amor, es posible re conectarnos, llamarnos con el pensamiento, dibujarnos en la mente y enviarnos aquello que en el amor percibimos que también nos hace falta a veces recibir.

Así cada vez que he preparado la medicina, cada vez que la he recibido, la experiencia me lleva a reconocer algo nuevo. Dede las palabras más inocentes donde tengo la oportunidad de recapitular la infancia, hasta las vivencias más dolorosas donde puedo tocar el duelo, la muerte. Esta medicina, en combinación con éste conocimiento, ha ayudado a procesar os dolores, los encuentros y desencuentros, llevar la vida desde donde un campo estéril de melancolía y paso a paso a un campo florido lleno de esperanzas. 


La abuela Chai Tua decía: “El cacao tiene el poder de concentrar el fuego transformándolo en luz dorada, cobijando y logrando así recuperar el tono original del latido del corazón humano en la tierra y el contacto universal que tuvo un día.” Yo confío en estas palabras por que han sido parte de mi experiencia. El cacao es una eucaristía viviente con lo esencial. Paciencia, compasión y tolerancia hacia uno mismo, y dentro de uno mismo sucede la alquimia. El alma se despoja de sus pesadas cargas, experimentando la libertad del momento presente, para entonces vivir la experiencia desde la conciencia hasta el nivel celular. Todo nuestro cuerpo experimenta, y después solo debemos recordar.

La abuela Chai Tua, también decía, “en el cacao vive un espíritu. Este Ser, vive en el centro invisible de la Semilla, es el que da luz al entendimiento, subiendo la frecuencia del tono del latido y vibración del corazón. El se revitaliza adquiriendo el don de la nobleza, la lealtad y la concentración, especialmente cuando se le entrega el rezo.”

Y ¿qué es entregarle nuestro rezo? Entregar nuestro rezo es ser consciente de su presencia, en respeto y comunión con ella, estar consciente de tu presencia, en respeto y comunión contigo. Es establecer una comunicación entre el cacao, tu corazón y las estrellas, amarlo y amarte en el presente. El cacao, es el canto de todo el linaje que nos precede, el canto mismo que surgió en todos los tiempos y direcciones, un rezo que dice: Que todos los seres sean felices. Que todos los seres estén en paz, que todos los seres sean liberados de las causas que provocan el sufrimiento, y desde esta humildad, entendemos, el Cacao desde el bosque inspira una llamada, pidiendo bendición al cielo por la próxima transformación de la Tierra. Haciéndonos comprender el logro de la supervivencia y la vida humana en este planeta, llevándonos al corazón vacío, de la interconexión entre el universo y cada una de sus partes, incluyéndonos. Las causas y los efectos de estas conexiones. El Valor de cada paso y palabra, el valor de cada cuento que nos contamos y decidimos creer.

La conciencia presente, mindfulness, es un mandato divino, donde el caos se convierte en cosmos y nuestro pensamiento se une a una naturaleza universal.

Todo esto desde su energía tan sutil, tan simpática, tan sencilla, si abres tus ojos, tan humilde; nos recuerda que no es necesario esperar para tener la conciencia que estamos vivos en el momento presente y en este momento reconozco que la vida es maravillosa, que esta vida es real. Que aquí y ahora, tengo en mis manos la tarea más importante de todas: Tranquilamente, sonreir, éste momento presente es maravilloso.


Así, como siempre, te hago una invitación a tocar el vacío del corazón, con una respiración rítmica y prolongada, con una oportunidad para volver a ti mismo, desprendiéndote de todo lo demás. Sonriendo te invito a beber una taza de Cacao, y aun con miles de cosas, tintes y notas que todos los días te evaden de ti misma, en este momento con los ojos cerrados, toma la conciencia de sonreir, respirar. Volver a tu interior con esta sonrisa, ver que es lo que sucede. Lo que está pasando aquí y ahora, es de Gran importancia.